Otra vez llevo bastante sin escribir, pero tengo mis razones y no creáis que lo hemos pasado a la Bartola (que era una que se pasaba el día tumba), hemos estado trabajando, por llamarlo de alguna manera, ocupados con la burocracia del tercer mundo, que no dista mucho de la del primero, al menos la de mi país.
Estábamos en Las Lajas la ultima vez que escribí, esperando las tarjetas y mientras jugando al monopolio, que entretiene bastante. Llegaron las tarjetas, las dos al mismo tiempo, es la primera vez que trabajan mejor en España que en Alemania, las mías tardaron tres días y las se Philipp 15 y encima su paquete venia abierto.
Bueno ya estábamos listos para partir, en el tiempo que estuvimos en Lajas habíamos contactado con la agencia que se encargaría de contratar el carguero para enviar el coche de Panamá a Sudamérica. Decidimos enviarlo a Ecuador porque nos daba un poco de jindoy (lo escribo como lo siento) pasearnos por Colombia con tanto guerrillero suelto y mas ahora que están bastante revueltos desde que se cargaron al Raúl Reyes, que era el segundo de abordo de las FARC. Bueno el caso es que pa’ Ecuador, Guayaquil. La chica de la agencia Evelyn, nos dijo que estuviésemos en Panamá City, al menos tres días antes de la salida del barco, y eso hicimos. Salimos de Las Lajas de madrugada un martes, no sin antes despedirnos de todos los lugareños, lo que nos llevo un par de días.
Una vez en Panamá City, los pasos a seguir, antes de embarcar, eran dirigirnos ala PTJ Policía Judicial Territorial, para que comprobaran que el coche era el mismo que había entrado en el país y que era de nuestra propiedad, luego recoger una firmita en secretaria, de la misma PTJ y otra mas en aduana, nada mas sencillo, ja ja. Era miércoles las doce de la mañana, creímos poder tenerlo todo arreglado al final de la tarde.
Llegamos a la PTJ que estaba en un barrio de lo mas selecto de la ciudad, las instalaciones estaban rodeadas con a valla metálica, que separaba las inmediaciones de la comisaría de un suburbio de casas desvencijadas y sucias, en casi cada esquina un policía militar, rifle en posición, cuidaban el barrio. ! Bueno estamos dentro de la comisaría, pensamos sin alivio! Teníamos que esperar una hora, pues llegamos a la hora del almuerzo, que es sagrada, así que mientras esperábamos en la especie de descampado donde se realizaban las inspecciones, fuimos testigos de una balacera o tiroteo como lo llamamos nosotros. Oímos un petardazo, que en realidad era un tiro y luego otro y otro, a menos de 100 metros pudimos ver a unos militares correteando y protegiéndose detrás de un muro mientras disparaban, gente corriendo y curiosos asomándose a las ventanas de los edificios, algunos ni se inmutaron, será algo normal. Unos funcionarios salieron de las oficinas y nos invitaron a esperar dentro, por si acaso.
Cuando llego nuestro turno de revisión le explique al funcionario que nuestro coche no tenia numero de motor o mejor dicho que los coches en Europa se identifican por el numero de chasis, que es el que aparece en los papeles, menos mal porque si hubiese aparecido el numero de motor nos hubiésemos quedado allí, porque recordareis que tuvimos que cambiar el motor al principio de la aventura. Bueno pase, nos aceptarían el numero de chasis. Pero a las 4: 15 nos informan que el número que había en el documento que nos habían dado en la frontera al entrar al país, no coincidía con el del vehículo. Claro se habían equivocado y faltaba un 1, un solo 1. No lo aceptaban, así que tendríamos que volver a un puesto fronterizo a que nos lo arreglaran, ¡tú estas loc0! Nos fuimos a migración que estaba a unos 10 minutos en coche, cerraban a las 4:30, llegamos a 4:40, pero el funcionario aun estaba allí, y se avino a solucionarnos el problema. Tardo 2 minutos en añadir el uno al documento. Volvimos corriendo ala PTJ, pero por mucho que suplicamos, no nos dieron los papeles, vuelva usted mañana. Pues a volver al día siguiente.
Estando en la PTJ, coincidí con un compatriota afincado en Costa rica, que estaba acompañando a un amigo que se había comprado un coche en Panamá, y llevaba dando vueltas ocho días para que le dieran el permiso para salir del país. Así que nos dio ánimos, un día mas no era nada. Tomas, madrileño que casualmente veraneaba entre Roche y el Novo, estaba hasta los mismísimos de los Panameños, y a punto de perder los nervios. Al día siguiente aun estaba allí, como nosotros, pero ellos ya se iban, nosotros seguíamos, porque se habían vuelto a equivocar al redactar los papeles. Mientras tanto nos llamaron de la agencia que tenían otro coche para compartir container. Los envíos se realizan en contenedores, los hay de 20 o 40 pies, lo ideal es compartir uno de 40 pies porque los gastos van a medias y la diferencia de precio entre uno y otro es solo de 100 $. La agencia había enviado al turista a realizar los tramites y decidimos esperarlo para ayudarle, se trataba de un belga, Fabián, con un Land Rover, equipado casi como el nuestro, y que hacia un viaje como nosotros, solo que el estaba dando la vuelta al mundo, pero en el mismo tiempo, el salio de Bélgica en agosto y ya había pasado por Kazajstán, Mongolia, Rusia, China, Vietnam, Australia, Norteamérica y Centroamérica, después de Sudamérica se dirigía a África. Abreviare diciendo que a las 4:30 aun no estaban nuestros papeles, y pretendían que volviésemos al día siguiente ¡ni modo! Nos fuimos a hablar con un comandante o capitán o no se que era pero mandaba, porque llevábamos dos días en las dependencias de la PTJ y por una serie de errores aun estábamos allí, así que la liamos, un poco solo, y el oficial al mando se puso a echarles broncas a todos los que se habían equivocado, a la secretaria que imprimió el documento cuatro veces, a los inspectores que también se equivocaron y a nosotros por turistas cojoneros y molestos, que venían a incordiar a la hora de salida, el mismo se encargaría personalmente, pero obligo a la secretaria a llamar a la agencia para echarle a ellos una bronca también.
Los trámites son una comprobación y dos firmas, pero claro si cada vez que rellenan un documento, se equivocan en una cifra o un nombre el proceso se demora y con nosotros se equivocaron todos. A las 6 de la tarde ya teníamos el documento, Fabian también, pero era tarde para el siguiente paso, en esto nos llamo la agencia para decirnos que no había prisa, porque el barco retrasaba su salida cuatro días.
De todas maneras podíamos estibar antes si queríamos, el carguero salía del puerto de Colon en el Atlántico, allá nos fuimos y de camino nos fuimos a ver el famoso canal de Panamá, fuente de riqueza y prosperidad, para los políticos y especuladores de este y de otros países.
Dejamos los coche en el Puerto dentro del container, en el puerto los tramites no fueron muy complicados, solo estuve dos horas de ventanilla en ventanilla. No llegarían antes de diez días así que ese era el tiempo que teníamos para llegar a Guayaquil en Ecuador, quedamos con Fabian en que nos veríamos en Guayaquil. Y el siguió su camino y nosotros el nuestro.
Queríamos al menos pisar Colombia, y tomarnos un café con Juan Valdez, ya que estábamos ahí tan cerca. Nos fuimos en avión para Cartagena de Indias. En Cartagena después de ver unos cuantos cuartuchos, nos tuvimos que gastar los cuartos y elegimos un hostal bastante señorial con tele por cable, regido por doña Tulia, una negra gorda con cara de mala leche, que daba ordenes desde la mecedora que tenia enfrente de la tele, que estaba viendo todo el día telenovelas y a la que nunca vimos de pie. No conseguimos arrancarle ni una sonrisa, es mas hasta daba miedo preguntarle algo. El resto del personal era más amigable.
Cartagena es una de las ciudades más hermosas que hemos visitado, me refiero el centro, un pintoresco casco antiguo rodeado de murallas que antaño protegían la ciudad porteña del acoso de la piratería, al pasearme por sus murallas tuve la sensación de haber estado allí antes o en un lugar muy parecido… No se porque.
Las murallas protegen ahora un conjunto histórico monumental, de iglesias, templos y edificios de fachadas coloreadas con balcones de madera adornados de flores, cuidado y rehabilitado con exquisita elegancia. Durante el día los puestos de frutas exóticas y no tan exóticas, acentúan los colores de la ciudad, vendedores ambulantes, coches de caballos, turistas y residentes se entre mezclan en sus bulliciosas calles, bañadas por un sol brillante y abrasador. Y al caer la tarde, cuando desaparecen los vendedores y el astro rey se marcha a otras latitudes, la ciudad se vuelve más hermosa aun si cabe, pasear por sus calles ahora tranquilas y frescas se convierte en toda una experiencia mística (bueno tampoco es pa tanto), pero la noche y el día son dos espectáculos diferentes y dos formas muy distintas de vivir una ciudad y aquí lo aprecias.
Pero por el contrario al salir del casco antiguo, el resto de la ciudad es un verdadero contraste, ya no están pintados los edificios, ni hay flores en los balcones, no hay ni balcones. Tomamos un autobús para ir a la otra punta de la ciudad y lo que vimos no tenia nada que ver con la Cartagena turística, basura, mugre y miseria, fuera de las murallas.
De Cartagena tomamos un avión a Quito, con escala en Bogota pero ni salimos del aeropuerto. En Quito nos alojamos en la ciudad vieja, ya estábamos en el Ecuador.
No puedo decir que haya ido al fin del mundo, pero si he llegado a la mitad, porque allí precisamente es donde hemos estado en “ciudad mitad del mundo”. Latitud 0’0’0’, el Ecuador.
Quito es una ciudad bastante monumental hay montones de Iglesias y edificios coloniales, pero me dio la sensación de ciudad anticuada, que no antigua, no por los edificios sino por sus comercios, las tiendas de zapatos parecen las alpargatarías donde me compraba mi madre las babuchas en invierno y las playeras o cangrejeras para que no nos cortáramos al bañarnos en la playa, que por supuesto nunca nos poníamos, las tiendas de ropa son como el extinto palacio de la moda o estilo Merchán. Se respiraba un aire vetusto y enmohecido. No es fea ni esta descuidada solo anticuada. Esto en la parte vieja, que huele a puchero por todas partes. Hay montones de panaderías pastelerías, eso si unas tartas y pasteles riquísimos, en todo Ecuador, se ve que hay tradición pastelera, desde que hemos llegado merendamos seis veces al día. Por otro lado el sistema de transporte es de los mejor organizados hasta ahora, con una red de tranvías que enlazan con autobuses y llegan a todos los puntos de la ciudad. En Quito pasamos tres días, luego cogimos un autobús a Guayaquil. Un trayecto de ocho horas. Guayaquil es bastante más moderno que Quito, a pesar de ser la capital. Parece que han invertido más en los últimos tiempos. No tiene por supuesto la majestuosidad de los edificios de la capital, pero han construido un malecón del que pueden sentirse orgullosos “los monos”, así llaman los quiteños a los guayaquileños y no pregunten el por qué.
Esto de describir ciudades es un coñazo, y no he dicho nada de Panama City, ni lo voy a decir.
Como acordamos, nos encontramos con Fabian, a primera hora del lunes en la puerta de las oficinas de la agencia marítima, a las once de la mañana teníamos los documentos y nos dijo la chica que nos llamaría para decirnos cuando podríamos retirar el coche, seria esa misma tarde o al día siguiente a mas tardar. A la una de la tarde del mismo lunes Fabian recibió su llamada, lo único que encendió fue que llevase las llaves del coche con el y preguntase por un tal Gerardo Benítez. Tres guiris deambulando por un puerto preguntando por el señor Benitez, nos iban mandando de un lugar a otro, llamamos tres veces a la agencia, para que tuvieran a bien enviar al señor Benítez a buscarnos a nosotros, pues éramos mas localizables que el, tres blanquitos en pantalones cortos y con mochila al hombro, no habría perdida. Cuando dimos con Gerardo eran las cinco de la tarde, ya se había ido todo el mundo. Así que vuelva usted mañana. Mañana a las 8:00 como clavos estuvimos allí. Para aligerar trámites, habíamos pedido el día anterior un pase de entrada al muelle, esto la mar de moderno, con una clave y con tu huella dactilar, pasas al recinto portuario, también tuvimos que alquilar cascos y chalecos reflectantes por seguridad. Mi huella me dio problemas para entrar y forme una cola vergonzante, me dejaron pasar solo con una firma. Aunque llegamos a las 8:30, al lugar donde estaba el container, no lo abrimos hasta las 10:40, cuando llego el agente de aduanas un negrote guasón al que le caí en gracia y no nos multo por demora, por que la apertura debía haberse realizado el día anterior, que si llegamos, pero no encontramos el sitio a tiempo. El mismo recordaba habernos visto el dia anterior.
Bueno los coches fuera del container que no del muelle, ahora a aduana a solicitar inspección, otra vez para fuera a las oficinas, a buscar y preguntar, porque aunque nos dieron toda clase de explicaciones, nosotros seguíamos perdidos peregrinando de mostrador en mostrador y nadie sabia nada o casi nada. Cuando encontramos a uno que sabía lo que había que hacer, nos dijo que la carta de la agencia marítima estaba mal redactada y nos tacho todo y nos escribió encima la manera correcta. Tuvimos que buscar un Internet con impresora y rescribir las cartas de petición de desestiba. El Philipp empezaba a ponerse nervioso, rescribimos la carta e hicimos todas las fotocopias requeridas, y eran muchas, pero ya era la hora de almorzar, que aquí también es sagrada, volvimos a la hora, el funcionario encargado de mi caso me pidió que le asesorara, pues los documentos estaban en alemán y francés, solicito permiso para que yo y solo yo pasara al interior de las oficinas de aduana. Y así fue como yo misma dicte los documentos, al funcionario, apellidos, direcciones, año, color y numero de chasis del vehículo… Eso no era todo aun quedaba otro tramite, y eran casi las cuatro, en las oficinas volví a coincidir con Luis, el negrote simpático y adulador de aduana, al verme allí se ofreció a ayudarme, me dejo pasar a otra dependencia, que ya estaba cerrada, con un montón de camioneros aporreando la puerta para que los dejaran pasar y la guiri paso recomenda, luego agilizo los tramites de mis papeles y luego los llevo no se donde. Desgraciadamente eran ya las cinco así que mañana otra vez, pero el se encargaría mañana de asignarnos otro agente. Mañana otra vez al muelle a las ocho con casco y chaleco, como todos los trabajadores. Luis nos dio los papeles llamados, providencia y nos asigno un colega Ricardo que nos inspeccionaría el coche, Asi podríamos salir por fin. Yo no pude volver a entrar porque mi clave no funcionaba y un dia pase pero dos no, me quede fuera escuchando historias. Aquí todo el mundo tiene un pariente en España, hable con mucha gente en mi tiempo de espera, en las instalaciones portuarias y todas las historias eran las mismas. La mujer de mi hijo, mi madre, mi sobrina, mi hermano, mis tíos… todos andaban en Madrid, Murcia o Barcelona. Todos marcharon un dia, buscando un futuro mejor.
Philipp y Fabián volvieron, sin el coche, era la hora de almorzar, y el encargado del almacén (bodega) estaba en su pausa. Luego volvieron a entrar y a salir otra vez, sin el coche, faltaba pagar el tiempo que el coche había pasado en almacén. Mientras corrían del banco a las oficinas yo esperaba con Ricardo que se había tomado el asunto muy a pecho y no nos abandonaría hasta que tuviésemos nuestro coche. Lo peor de todo era que el dia siguiente era 1 de mayo, y eso significaban cuatro días, si no sacábamos el coche esa tarde. El coche ya estaba fuera del almacén, pero no del puerto otra inspección mas en la puerta, vuelven a faltar mas fotocopias, corremos a hacerlas, ya estamos en la puerta, nos dan los papeles, todos equivocados, los nombres de Fabian y Philipp cambiados cada uno con el coche del otro, los vuelven a arreglar, luego al Philipp le ponen que tiene un Toyota Land Rover, lo vuelven a cambiar. Vale, el ultimo control, el policía se queda con todos los millones de copias que teníamos y me da por preguntar cual es el papel que nos van a pedir al salir del país? –La providencia. De la que no tenemos ninguna copia. Gracias a que Ricardo venia con nosotros nos permitieron ir con el coche a hacer las fotocopias con la promesa de devolverlos en unos minutos, esta vez me equivoque yo, que cuando llegue a la fotocopiadora, la única que quedaba abierta, porque era un restaurante donde mientras te comías un pollo con arroz, el camarero te iba agilizando el papeleo, había cogido los papeles equivocados, como no otra vez a correr el Fabián no perdía la calma, para el fue bastante rápido, ya que en San Francisco tardo doce días en recuperar su coche, el Philipp sí. A las seis poco más o menos salimos del muelle con nuestros coches, nuestros documentos y nuestros nervios. Sabiendo que si no hubiese sido por el hecho de ser una rubia simpática en un muelle de un país latino, aun estaríamos allí.
Estuvimos un dia mas en Guayaquil, Fabián siguió su camino, supongo que volveremos a verlo, Bélgica esta bastante cerca y es un tío bastante legal y muy simpático, lo que solemos buena gente, lo hemos pasado bien con el. Ha prometido visitarnos cuando vuelva a su vida normal.
Que horror cuatro paginas y no he dicho nada, no se puede estar tanto sin escribir, ahora estamos en Vilcabamba o el valle de la longevidad, porque sus habitantes llegan a los cien años, así que la atracción del pueblo es ver pasar viejos. Hablando en serio, es un valle rodeado de montañas, los Andes mismamente. Hemos pasado por Cuenca, Loja y un par de pueblitos de los Andes. El paisaje vuelve a ser espectacular. Da igual lo que pueda contar nunca podré describir con palabras el sentimiento que provoca contemplar estas montañas. Por hoy ya es bastante. Ya estamos cerca de Perú. Ahora nos esperan el Machu Pichu, el lago Titicaca, y las misteriosas líneas de Nazca. Hasta otra.














2 comentarios
7. Mayo 2008 a las 03:03
Wow! Si que escribiste un post extenso pero lo he leido completito y te garadezco por tus comentariso sobre Loja particularmente y Vilcabamba en especial aunque como dijiste no pudiste describirlo con plabras.
Lo de Quito, puede que tengas razón. Ojala el Depto de Turismo del Municipio Metropolitano de Quito leyera tu post.
Saludos!
7. Mayo 2008 a las 03:11
[...] Philipp estuvo de paso por Loja y Vilcabamba y esto fue lo que escribió: …Ahora estamos en Vilcabamba o el valle de la longevidad, [...]