Hemos salido de Bolivia como prófugos y además con dos pasajeros, que ahora nos acompañan como testigos inertes de nuestras hazañas. No era ni mucho menos nuestra intención salir del país sin avisar, no tenemos nada que ocultar, aparte de una bolsa de hojas de coca, que allí son legales y las dos pieles de llama apergaminadas y de abundante lana que llevamos como voluminosos souvenir.
El puesto fronterizo estaba vacío en la parte boliviana, y es que nos aventuramos a cruzar el Chaco. Zona inhóspita, apartada, poco transitada y casi deshabitada, apenas los narcos se aventuran a cruzarla, no hay ni guardas, y si los hay, y las da por irse a tomar un cafecito al próximo lugar habitado, tardan un dia enterito en llegar, normal que no estén allí, los hombres.
La ruta Trans Cacho nos llevaría de Bolivia al Paraguay, hay dos rutas, pero nosotros más chulos, cogimos la peor. Solo puede hacerse en todo terreno, pues el camino era de puritita arena ¡”muy arenosa”!, son una especie de humedales, que estaban secos, gracias a dios, mas de una vez creímos no salir de allí, pero subestimamos al Toyota que volvió a portarse como un campeón.
Esto fue la salida de Bolivia, pero la estancia no puedo saltármela, aunque me gustaría, mas que nada para abreviar la historia, pero si la reduzco mas de lo que lo hago, nos quedamos sin historia.
Cuando dejamos el Titicaca, nos fuimos caminito a La Paz, se llega pronto, una curiosidad del camino, el cruce de un río en una barcaza, no se como llamar a ese tipo de embarcaciones, pues jamás vi nada igual. Llegas a la orilla, acuerdas el precio y embarcas tu coche o autobús, en una estructura de madera con motor, y así cruzas, lo normal en nuestras tierras es construir puentes, pero estas no son nuestras tierras y de paso la gente se sustenta con sus maderos flotantes. Curioso, simplemente.
La Paz no es la capital de Bolivia, como yo, y muchos creemos, la capital es Sucre. Pero aquí esta la sede del gobierno y todas las instituciones, osease, que sucre es capital cascaron de huevo, porque todo esta en La Paz. Pero es algo un poco largo de explicar y no quiero extenderme. Nos ha gustado la ciudad. Aunque es dura de vivir, solo subir una cuesta, y no son empinadas, te agota, por la altura. En Bolivia todo lo que hay se anuncia como “lo o la mas alto/a del mundo”. Y es que están muy cerca del cielo. El sol quema y mezclado con el frío achicharra la piel, hemos visto niños con los cachetitos llenos de postillas, como si se hubieran secado la cara con papel de lija, es una brutalidad, pero es verdad. Tenían las mejillas apostilladas los pobrecitos míos, y claro la protección solar es un lujo que solo pueden permitirse, los blanquitos extranjeros, pues un bote de crema solar cuesta el equivalente a una semana de comida. Los adultos tienen la piel hecha y el gorro es un complemento indispensable.
El dia que llegamos era el dia de la madre. No se cuantos días de la madre hemos vivido ya, en cada pais es diferente y si no es el de la madre pues el del padre. Parece que cada país los celebra cuando quiere y son bien comerciales. Ese dia las pastelerías estaban atestadas. Le dan bastante importancia. Parecía el cinco de enero en la plaza Las Flores o Columela, comprando a ultima hora, cualquier mierda.
Y después de una fiesta. ¡Otra!. A la mañana siguiente la ciudad estaba cortada al trafico, que alivio, porque la polución llega al grado de la “irrespirabilidad”, ¿no se dice así?, así se siente. Maratones, música, niños con globos y ancianos en chándal, monitores deportivos un tanto afeminados incitando al movimiento corporal. El dia del deporte. Fue muy enriquecedor, para el espíritu. Por eso nos sentamos a ver como se movían los bolivianos, mientras nosotros disfrutábamos del sedentarismo y la cerveza, en una terraza. Un limpiabotas aprovecho para lustrarnos las zapatillas de deporte y hacer su agosto en mayo, contándonos una truculenta historia de miseria y orfandad, de sus ansias de superación y la forma en la que podíamos ejercer el mecenazgo para que dejar las botas, aportando una suma, un tanto desorbitada, (nos ven extranjeros y piensan que somos ricos) para un libro de mecánica. Y aportamos.
Lo cierto es que no creímos ni una palabra, pero lo cierto es, que probablemente todo fuese verdad, en nuestra sociedad ya nadie tiene la necesidad de agacharse a limpiar botas o zapatos. ¡No hay oportunidad! vivimos en la sociedad de las zapatillas. Los limpiabotas. Los pobres entre los pobres. Solo ganan – ¡la voluntad!, la mayoría se tapa la cara, por la lacra. Para que sus familias no se avergüencen de ellos. Aun no han aprendido que el trabajo dignifica. Apenas lo aprende nadie.
La paz es un gran mercado toda ella, todo es mercadería, la gente vende y compra. Pero esta organizado; peluquerías, todas en la misma calle. Talleres, un barrio. Artesanía su sitio… y todo esta localizado, para que tengas donde elegir sin ir mas lejos… Los días que pasamos allí aprovechamos para poner el Toyota a punto, revisión general, frenos, aceite y esas cosas que yo no entiendo, pero que son imprescindibles para el bien “marche”.
Lo siguiente, el salar de Uyuni, el desierto de sal mas grande del mundo, pa`ya que fuimos.
Impresionante, y frío muy frío. Más de lo mismo, de dia calor y de noche…un frío… no me quiero ni acordá. Y por otra parte… Me acordare toda mi vida, porque las estrellas están todas allá… Allá se encuentran y se dejan ver todas de una vez, esas son estrellas de verdad, ellas no tienen agentes, ni asesores de imagen, ellas son las verdaderas estrellas del firmamento. Y son taaaaaan bonitas, tan simplemente bonitas. Es música en el silencio, el mas absoluto silencio melodioso… es… maravilloso, muy, muy, hermoso.
Acumulando historias y objetos, hemos unido al viaje dos nuevos elementos, que una vez tuvieron vida propia y ahora servirán para darnos calor o adornar un rincón de nuestro salón, cuando volvamos a tener uno. No era nuestra intención hacernos con más equipaje, pero no todos los días tiene uno la oportunidad de hacerse con dos pieles de llama del altiplano boliviano, y como las adquirimos a muy buen precio, porque están sin curtir, quien dice que no a una ganga.Dos pobres que pasaron a mejor vida. Primero las colocamos en el techo del toyota, pero llamaban mucho la atención, pues parecía que llevábamos un oso amarrado en la vaca del coche, y el viento se encargaba de darles vida, los oriundos se quedaban mirando, hacia arriba con la boca abierta y alguno hasta nos llego a preguntar donde lo habíamos tumbado. Así que decidimos pasarlas al salón-comedor del piso inferior. Y aquí están desde entonces, acompañándonos y quitándonos el poco espacio que aun nos quedaba, y de paso haciéndonos sentir como si estuviésemos en una vaquería.
También pasamos por Potosí, donde las minas. El Philipp, interesado en todas esas cosas por las que se interesan los hombres, quería visitar las minas. Yo no estaba por la labor…que puede tener de interesante, meterse en un boquete oscuro y lanzar dinamita. Eso es lo que hizo según me ha contado, porque yo me negué a formar parte de la excursión y me fui al mercado del lugar. Así que si a alguien le interesa esta historia que le pregunte a el.
De Potosí a Sucre. La “susodicha capital”.
Buscando un curtidor para nuestras pieles, venimos a dar con un argentino que se autoproclamó curtidor y resulto ser un gran maestro liendre. Nosotros guiados por el anhelo de hacer nuestras pieles transportables nos dejamos guiar. Pero el señor resulto ser solo un gran contador de historias, al que tuvimos que soportar dos días, y los pellejos no se suavizaban ni perdían su aroma, y ¡Éste…- víste…! no se callaba, ni nos dejaba huir, a punto estuvimos de abandonar las pieles – ¡para el, que se las quede! ¡Pero que se calle! Lo peor es que toda la responsabilidad callo sobre mi, porque el Phillipp se hizo el despistado alemán que no entiende la mitad, y la charla, monologo, perorata, historia de su medio larga vida, tenia cincuenta, todita calló sobre mi. No he dado con nadie que haya agotado mi paciencia de este modo. Al fin pudimos zafarnos de el, pero no de las llamas, a las que les hemos dado nombre y sacamos de noche a respirar, para poder entrar nosotros. A la negrita la llamamos negra y a la marrón blanca, la llamamos la otra. Con la negra y la otra, seguimos este viaje que esta empezando a hacerse largo.
El primer contacto con Paraguay fue Guay!
Habíamos estado como una hora esperando en la frontera entre ambos países, sin que por allí apareciera un alma humana, un puesto militar a unos 20 Km. de lo que era frontera, y luego solo aves. Avanzamos unos 5 Km. y un puesto militar en la parte del paraguay nos recibió de muy buen modo, apenas garabatearon nuestros nombres y apellidos en un cuaderno. Sobre las pieles, no dijeron nada, solo que ellos había también había disecado, un no se qué bicho que habían cazado, no hacia mucho, a pesar de la prohibición que existe en la zona, sobre la caza. Nos pregunto de parte de su jefe, que estaba dentro, si llevábamos cerveza, para que le dejásemos una, porque las tiendas estaban un poco lejos, comprensible. Dos meses se pegaban allí en el medio de la nada, entre un país y otro, que podían hacer, cazar y tomar.
De ese puesto a la siguiente ciudad habitaba tardamos unas seis horas. Allí estaba la frontera, o la aduana o el agente que nos permitía la entrada y sellaba el pasaporte. Se cabreo mucho porque no teníamos el sello de salida de Bolivia: -¡pero hombre las cosas hay que hacerlas
bien. Nos dice.
- Y que quiere que volvamos. Le dije yo envalentonada, – ¿usted sabe lo lejos que esta eso?
El hombre llamo a un superior y acepto sellarnos, pero nos advirtió que lo que habíamos hecho era ilegal, y que la próxima vez esperásemos hasta que llegase alguien.
Ci ceñó, eso haremos… ¡La próxima vez!
Ya estábamos en el Paraguay, y nada no había nada.
Eso se ve en el mapa, hasta Filadelfia nos quedaban unos Km. Filadelfia. Alemania en Paraguay, una asentamiento menonita, alemanes que emigraron hace mas de 80 años, antes de la guerra, la segunda, y construyeron aquí el orden en medio de la nada. No se podía esperar otra cosa de ellos.
Después de haber pasado por todos estos países en vías de desarrollo, no pudimos dejar de maravillarnos de lo que habían construido aquí estos teutones de origen. Y ahora paragualemmanitas, o lo que ellos quieran ser. No son paraguayos, no quieren. No son alemanes, no se sienten, tienen sus costumbres y su idioma, pero nada más…, son Mennonites. Una forma del cristianismo bautista, pero yo por mucho que he hablado con ellos no se que es o que son, viven en comunidades cerradas y muy muy organizadas. Y sean lo que sean no importa, lo que importa es que hemos vuelto a poder degustar los productos que tanto hemos anhelado, un trozo de la padre patria”Vaterland”, Deuschland. Quesos, yogures, buenos embutidos, excelentes salchichas, y una carne de primerísima calidad. A precios del tercer mundo. El camping también era menonita. Los regentes estaban solos y aburridos, y nos adoptaron por dos días. Podían hablar con nosotros en alemán, nos dieron de comer y nos regalaron un montón de los buenos productos de la cooperativa, no les discutimos sobre sus ideas, un tanto racistas a todas luces, el soborno existe a todos los niveles y uno se vende barato, además no había otro lugar donde quedarse en el pueblo comuna. Así que callaitos, y a mangar como buenos gaditanos.
De allí a Asunción, no habia otra cosa en el camino. Paraguay esta bastante vacío. Pero no solo los menonitas nos han tratado como hijos, todos y cada uno no de los Paraguayos con los que nos hemos topado han sido extremadamente amables y hospitalarios, encantadores, preocupados por tu bienestar, unos verdaderos anfitriones. Primer premio.
En Asunción asistimos al partido Paraguay versus Brasil. Y ganaron los paraguayos. Que hicieron fiesta después del partido, ni se lo creían. En la ciudad nos alojamos en el jardín botánico, un inmenso parque zoológico en el corazón de la ciudad, donde los guardas se desvivieron porque nos sintiéramos como en casa, nos prepararon un fuego y casi nos hacen un caldito.
Algo bastante curioso es que la gente lleva un termo por la calle, no solo el termo sino la bombilla (una cañita metálica) y el vaso, que se lama mate también. Para tomar mate, si el agua esta caliente o terere si esta fría. Todos los ciudadanos termo en mano, deambulan por la ciudad chupando de la pipa, y se la pasan unos a otros, porque es una cosa de comuna. Mas de una vez nos han invitado a compartir el rito, hemos declinado la invitación, primero porque no me gustan las hierbas bebidas y segundo me da un poco de asco chupar de la pipa de cualquiera.
Nuestro siguiente objetivo era la represa de Itaipu, la mayor hidroeléctrica del mundo, que, dato técnico, produce el 93% de la energía que consume Paraguay y el 20% de la de Brasil y Brasil es mucho Brasil. Yo no estaba muy interesada, la verdad, no me gustan la maravillas de la tecnología. Pero me agrado sorpresivamente la visita.
Y ya no me extiendo mas, hay mucho más que contar pero no sabría por donde acabar.
Ya estamos en Argentina, después de una muy breve visita al Brasil, pues para pasar a Iguazú, teníamos que atravesar un trocito de Brasil, apenas hemos estado en esta tierra unas horas. Una entra por salía, como quien dice. Pero tenemos un sello más en el pasaporte. Ahora temblamos un poco cada vez que pasamos un puesto fronterizo, pues con los dos que un dia fueron seres vivos y hoy son como dos perros disecados, en el interior del Toyota, estamos siempre esperando a que algún agente de la ley nos obligue a abandonarlos a su suerte y no nos permita su entrada en el país. En Brasil ni nos miraron. En argentina, el agente, con cara de sorpresa desagradable, solo inquirió:
- ¿! Ésto que és!?
No dijo (¡que carajo es esto!) por educación, pero lo pensó seguro, se lo vi en la cara.
-¿Pieles que compraron? Bueno, bueno, pase.
Como digo, ya estamos en Argentina, y ya hemos contemplado las cataratas del Iguazú.
Una de las maravillas más maravillosas de la creación. Ahora, que he visto unas pocas de cosas, aunque quedan unas cuantas mas por ver. Creo que puedo decir que estas cataratas, o estos saltos, son absolutamente hermosos, grandiosos e inigualables. Que las del Niagara son un mojón pinchao en un palo, si alguien se atreve a compararlas. Lo malo es que están llenas de turistas. Pero contemplando el bramar de las aguas que se precipitan al vacío, el poder de la naturaleza, el marco incomparable en el que se encuentran, no puedo dejar de pensar en los indios guaraníes, que un dia camparon a sus anchas por esos parajes. El palacete natural que les expropiaron a los pobres, y no tienen donde pedir daños y perjuicios, ahora están mal viviendo, con la venta de artesanía y no pueden entrar en lo que un dia fueron sus dominios. Aunque ellos mismos también expulsaron a otros pobladores.
Bueno esto casi va llegando a su fin, nos queda apenas explorar argentina y algo de Chile, dos países y a casa. Como me acuerdo de Dorita (mago de Oz) cuando decía: – se esta mejor en casa que en ningún sitio.










ola hermana¡¡
me encanta, porq despues de tanta arena, no has perdido el puntito gaditano en el relato, que resulta divertido, ameno, interesante, fiel, en definitiva que nos sabe a poco, como los buenos placeres.
mucho animo que ya queda poco y es de suponer el cansancio.
Por: joselto el 24 Junio 2008
a las 12:14 am
Buena suerte en el final de la travesía! Dense una vuelta por los Esteros del Iberá!
Pablo + Anna
La Vuelta al Mundo en 10 Años
http://www.viajeros4×4x4.wordpress.com
Por: viajeros4x4x4 el 24 Junio 2008
a las 5:49 pm
Hola Amiga! Amigo!
France and I are starting to talk somewhat seriously about taking another trip more or less following your route. Please email me back when you can so we can talk a little bit.
Not very good at reading Spanish but I kind of understand in your blog you might be having problems crossing between Bolivia and Argentina?? Hope not…
Remember us? The 2 Canadienses locos en el quads! I’m surprised and happy you guys are still on the road! I thought your trip was supposed to end around last april… So, how’s my (future) car going??
Stay safe and have fun!!
Por: Marc & France el 10 Julio 2008
a las 3:07 pm
ya queda poco, ya lo que os quedan son unas vacaciones como las de cualquier españolito, un mes.
Por: montse el 10 Julio 2008
a las 6:47 pm