Un dia como hoy de hace un año, salí de Cádiz. Me despedí de mi padre y de mi hermana Lidi en el aeropuerto con una mezcla de tristeza y emoción, y con 70 kilos de sobrepeso en mi equipaje, que gracias a una buena amiga, pude colar en el avión. Un año ya… y no parece que fue ayer.
Ahora estamos en Chile, en la novena región, Araucania, en un pueblo, junto a un lago, llamado Villarrica. Nos hemos alquilado una cabaña de madera, para estar calentitos y guarecernos de la lluvia que no cesa. Tengo agua caliente, y un horno y una chimenea y baño y tele, no hay sofá pero no se puede tener todo. Y no he salido más que para ir al súper, en el que puedo comprar erizos, cangrejos y mejillones, todos de un tamaño muy superior a los nuestros. Además tenemos TVE Canal internacional y puedo ver los telediarios de España y comprobar que las cosas no van muy bien económicamente hablando, pero al menos nuestros deportistas, nos están dando muchas satisfacciones. El que no se consuela, es porque no quiere.
También he tenido que ver el primer encierro y el chupinazo, aunque no deja de parecerme una barbaridad, es una fiesta por la que somos conocidos internacionalmente, por ejemplo, como ejemplo, el telediario Chileno hoy, hace alusión a estas fiestas. Por tu fiesta te conocerán, y es que en esta España nuestra por mucha situación difícil que esté padeciendo, siempre tiene pa’ vino, manduca y jolgorio.
Voy a seguir con el relato que para eso estoy aquí, y de paso para informar a mis padres, mi tío Miguel y mis hermanos, que a estas alturas, supongo que son los únicos que aun no se han aburrido del cuento. Y para mí, para no olvidarme de los nombres de los sitos, todo lo demás lo intentare recordar.
Salimos de Iguazú, maravilla de las maravillas y pusimos rumbo a Córdoba (Argentina),(no hicimos ni una foto, se nos olvido).
Prioridad numero uno deshacernos de las llamas, o deshacernos de su estado actual para convertirlas en dos suaves pellejitos de lana limpia y mullida.
Dos días tardamos en llegar a la ciudad que lleva el nombre de una de las nuestras, aquí otra vez las enormes distancias y es que este es un país grande, en todos los aspectos. También atraviesan dificultades, las llevan atravesando hace un tiempo ya. Un paro de cien días en el campo los ha tenido desabastecidos, con carreteras cortadas y todas las consecuencias que un paron de tres meses conlleva. Tuvimos algún problemilla que otro para repostar, porque si había diesel, no dejaban pagar con tarjeta, o no había combustible simplemente, pero como tenemos dos tanques para 250 litros nunca nos hemos quedado sin “petróleo puñetero” que por aquí también sube casi a diario. Encima por ser extranjero te cobran más por decreto. Ley, no por la cara.
Pasear por Córdoba fue como pasear por cualquiera de nuestras ciudades, muchas tiendas, restaurantes y cafés. Y me dedique a lo que mas me gusta hacer, sentarme en las terrazas al calorcito del sol de invierno a leer el periódico local, a tomar café y a ver pasar a las gentes acarreando sus vidas. Ya por estos lugares la carga parecer ser más liviana.
Buscando se encuentra y por fin dimos con alguien que era capaz y estaba dispuesto a encargarse de las llamitas, pero el trabajo demoraría unos 40 días. No tenemos que volver a Córdoba a recoger nuestras mascotas, después de su paso por el salón de belleza, nos las enviaran a Buenos aires, que para entonces ya estaremos allí. Las dejamos en una curtiembre, una empresa familiar bastante seria, además de ser gente muy amigable que se interesaron por nuestro viaje y nuestras vidas y nosotros correspondimos preguntando por la situación política del país e intentando saber mas sobre los tiempos del corralito. Eso si fueron tiempos duros, de la noche a la mañana la gente se quedo sin trabajo y perdieron lo mucho o lo poco que tenían y todos estaban igual. Este empresario en concreto, tuvo que cerrar su fábrica que por aquel entonces contaba con 500 trabajadores y despedirlos a todos, ¿dormiría ese hombre? Y así en todo el país. Pero salieron a flote como pudieron, reinventaron el trueque, vales canjeables…agudizaron el ingenio y con solidaridad y un profundo sentido de ayuda al prójimo, enfrentaron los malos tiempos.
Pues una vez que nuestras llamitas, la negra y la otra, estaban en buenas manos, pudimos respirar, dentro del coche digo, ya no huele tan mal, volvemos a tener espacio y apenas encontramos pelos en la sopa, aun queda uno que otro, como no me traje la aspiradora.
Ahora, que tenemos un poquito de espacio, a Philipp le ronda la idea de comprar una estufa de leña, que son muy baratas en Chile, pero a mi no me seduce mucho la idea, pesan bastante y no son plegables ¡como la compre, me voy pero de verdad! y que la ponga en mi asiento…
De Córdoba fuimos a Alta Gracia un pueblecito que lo que tiene de particular es que en el vivieron el “Che” y mira tu por donde, Manuel de Falla y ambos tienen su museo.
En dos días llegamos a Mendoza, hermosa ciudad al pie de los Andes. Nos instalamos en un camping que hay dentro de la ciudad, que tiene un parque que no tiene nada que envidiarle a Central Park y además en Central Park no hay un sitio donde los neoyorquinos puedan ir los domingos a hacer sus asados, como hacen aquí.
Llegamos un viernes bastante tarde, el sábado por la mañana nos fuimos a deambular por la ciudad, decidimos salir esa noche, ya lo merecíamos. Cenamos en un restaurante que debía ser muy bueno, porque había un grupo de artistas argentinos que esa noche actuaban a 17 Km. de Mendoza “Los Auténticos decadentes…” se llaman, lo sé, porque los había visto en el periódico esa misma mañana, y le dije a Phil que podíamos ir al concierto, pero coger el coche implicaba no tomar alcohol, como evitar el vino en esta tierra. Pero mira por donde los vi sentados a mi lado, unos 20 tíos que necesitaban un lavado y cortado del “cabesho” urgente, ¡llevaban unas cabezas!, peores que la mía. A punto estuve de decirles que me llevaran con ellos, pero no había tomado vino suficiente, aunque si los aborde para echarles una reprimenda. Llegaban tarde al concierto, según el periódico, tocaban a las doce y esa era la hora a la que estaban saliendo del restaurante. Es increíble aquí la gente come mas tarde que en España, era la una de la mañana y todavía estaban entrando familias. Después de la cena nos fuimos a un bar, en busca de nuevos amigos y los encontré. Gabriel, Adrián y Belén, tres Mendocinos divertidos, interesantes, generosos y muy hospitalarios. A penas llevábamos una hora hablando, nos invitaron a un asado en casa de Gabriel para el lunes,”bueno po’ vamos”. Así tuvimos la oportunidad de conocerlos mejor y de paso a su familia Asturiana. Su abuela, una anciana encantadora, muy cariñosa, hacia 50 años salio de su Asturias natal, buscando mejores condiciones para ella y los suyos, pero tampoco lo tuvo fácil, huir de un régimen, para caer en otro. Me hubiese gustado hablar mas con ella, debe tener tanto que contar.
Esa noche comimos, bebimos y canté. Intercambio cultural entre vino y risas. Y cantamos el “Asturias patria querida”. La canción del beodo.
Una vez mas volvemos a topar con gente maravillosa en el camino, espero volver a verlos. Gabriel viaja a menudo a Asturias, de Asturia a Cadi hay un saltito.
De Mendoza al Aconcagua hay apenas unos Km., yo ni sabia que el Aconcagua era argentino, pa’ mi que eso estaba en África. Es el pico más alto del continente, (por si jugáis al trivial). El parque estaba tan nevado que allí no había quien estuviera, nos fuimos derechitos a la frontera de Chile. Antes de irnos nos hubiese gustado acabar con algunas de las provisiones que llevábamos, porque en Chile son muy estrictos con lo que entra en el país y no se puede entrar con ningún producto animal o vegetal no procesado. Nos quitaron los tomates, los ajos y las cebollas…la miel y el “foigra”, se les paso un choricillo. Los malages nos incautaron un cuerno tallado, que traíamos de Paraguay, que sirve de vaso para el mate, decían que podía propagar la fiebre aftosa. Si hubiésemos llevado las pieles nos meten en la cárcel directamente. Bueno pues sin cebollas ni papas, pero con el chorizo, entramos en el país, a la altura de Santiago, bueno un poquito mas alto pero por ahí.
En santiago solo estuvimos un dia, tiempo suficiente para comernos una paila, que es lo típico, una especie de caldereta de mariscos, y ver como rodaban una parte del programa CQC chileno, que es un programa originario de Argentina que todos conocemos en su versión española. Vimos la casa roja, la plaza de armas y algún que otro edificio emblemático más. Pero nos fuimos pronto de Santiago porque no queremos ver más ciudades, cada una tiene su encanto y sus cosas pero ya todas nos parecen iguales, y no queremos entrar en los museos, estamos “saturaos”. De ahí carretera al sur, parando brevemente en los Ángeles y después en Temuco. Hasta que llegamos a este pequeño pueblo, y hasta ahí puedo contar porque estoy encerrada en la cabaña, no para de llover, ya llevamos tres días y mañana hay que seguir camino.
Por estas tierras, ♫♫ na’ mas que vino, na’ mas que vino, na’mas que vino…♪ que esta mas barato que el jamón yor’.
Han pasado unos días desde el 7 de julio, pero no termine el escrito así que como ahora tengo otro ratito voy terminar.
Al salir de Villarrica seguimos camino al sur hasta Puerto Mont, donde íbamos a tomar un Ferry (si no, ahí te quedas) para coger la carretera Austral. Pero en Chaiten, mira tu por donde, ¿(Eructo) (erupciono)?un volcán que llevaba cien años callaito, esperando a que nosotros pasáramos por allí. Estaban todos los ferry suspendidos, la carretera cortada y algunos pueblos desalojados, así que no nos fue posible continuar por ahí. Y como en este pais o vas pa´bajo o pa´rriba, nos tuvimos que ir.
¡Pa` Argentina otra vez! a la altura de Bariloche, un conocido destino turístico de invierno. La Patagonia, que es enorme y esta vacía. Cogimos la ruta 40 para llegar hasta Perito Moreno, el glaciar que rompió hace unos días, que pena que no llegamos. Hubiese sido una agradable coincidencia, la ultima vez que rompió fue en el 2004. Ya el solo hecho de contemplar el glaciar lo es. Esa enorme extensión de picos de hielo de color azul, que parece tener vida propia, que se mueve y ruge. Todo esta en calma y repentinamente oyes un especie de explosión, como un trueno en la tormenta y ves un ligero movimiento del agua, el glaciar se va despedazando. Son 13 000 Km2 de hielo. Las fotos o las imágenes televisadas no le hacen justicia, hay que ver su color azul cielo, oír sus rugidos y sentir el viento frío del sur.
Es muy bonita esta parte del planeta. Si no hiciese tanto frío.
Lo voy a dejar aquí, porque pronto os lo podré contar de viva voz. Unos 5 o 6mil kilometros más y a cruzar el charco otra vez.
Creo que tengo morriña, pero en cuanto me como un solomillo y me bebo un buen tinto, se me quita to´.










4 comentarios
17. Julio 2008 a las 19:04
Como que pa tu familia nada más, que te sigo leyendo, día tras día abro el blog para saber de vosotros.
Vamos disfruta a tope que después aquí todo es igual, pero vuelve yaaaá
Un besazo, te espero en el malagueño con un cervecita
18. Julio 2008 a las 13:14
ola hermana¡¡¡
si que es verdad que incluso nosotros, estamos cansados, de ver museos, conocer gente y estar de vacaciones… no me jodas. en fin si que se te echa de menos, mucha fuerza que ya queda pokito.
20. Julio 2008 a las 19:45
Hola cuñadaaaa¡¡¡
voy a ser sincera; te he seguido en el blog aunque me h perdido algunos capitulos, tu padre se ha encargado de contármelos. Tengo muchas ganas de veros, que ya queda pokito, como tú dices. Mientras tanto seguid disfrutando de la libertad de vuestro dia a dia.
Muchos besos para los dos.
21. Julio 2008 a las 18:15
Primaaaaaa… que viajazo te estas pegando hija de la gran put….
De vez en cuando leo los post que pones, sobre todo el de Philip, ya sabes que mi aleman es buenisimo.
Bueno, sigue divirtiendote y conociendo mundo, dale recuerdos al aleman, y tener cuidaito.
Tu primo Isra