Del fuego por los cojones, la tierra del hielo, la deberían de llamar, que hace un frío ahí de dos pares. Fuimos para hacernos la foto, que allí no se quedan ni los pingüinos, en invierno se largan de vacaciones a Brasil, tontos que son, se cogen sus maletas, sus gafitas de sol y “a la plasha”.
De Calafate, el pueblo mas cercano al Perito Moreno, salimos un martes y en tres días llegamos a Ushuaia, el fin del mundo, La tierra del fuego, el sur del sur, de allí pa´bajo solo queda la Antártica, y hay que ir en barco o nadando si te atreves. Se nos acabo el camino ahora para arriba otra vez.
Para llegar a La tierra del fuego hay que salir de Argentina, entrar en Chile, cruzar el estrecho de Magallanes, salir de Chile y volver a entrar en Argentina y a la vuelta igual en sentido contrario se entiende. Una contrariedad, pasar tantas fronteras, como los chilenos te registran el coche para que no metas mandarinas al país, pierdes un poco de tiempo, además de las mandarinas. Los argentinos te preguntan y se fían de ti, para no tomarse la molestia de registrar, creo sho.
Al llegar a Ushuaia estábamos cansados y mugrientos, parecíamos más pordioseros que viajeros, sucios en el más estricto sentido de la palabra. El camino estaba tan feo que había coches esperando a que cambiase el tiempo. No se atrevían a pasar por el lodazal, y si te bajabas del coche te embarrabas hasta las orejas. Pero nos atrevimos confiando en la superioridad de nuestro vehículo. Y no nos fallo.
Cuando llegamos al destino nos buscamos una cabañita para poder lavarnos y estar calentitos y poder erguirnos al colocarnos los pantalones. Como es muy turístico y esta tan lejos de todo y de todos, las cosas cuestan un ojo de la cara, pero nos lo merecíamos después de casi 40.000 Km. teníamos derecho a comprarnos un poco de calor y comford, así que nos alquilamos una cabaña en el bosque por dos días, con todas las comodidades: dos pisos de madera con calefacción TV por cable, wi-fi, etc… ya habíamos llegado, POR FIN. Hicimos las fotos de rigor y poco más, porque en casa se estaba calentito y fuera no. Es una ciudad bastante grande, yo me había imaginado otra cosa, como el camino estaba tan vacío, no me esperaba esa concentración de seres y hogares, aunque todo hay que decirlo, totalmente orientada al turismo. Hay unos cuantos barcos pesqueros, pero pa´mi que están de adorno, que hacen bonito el puerto, porque en la única pescadería que encontramos abierta, estaba to congelao, y aunque el agua este muy fría aquí, yo no creo que saquen los pescaos tiesos ya.
Bueno pues llegamos. Y ahora ¿que? A correr para Buenos Aires, que me entró una prisa. Aun quedaban exactamente 3500 Km. hasta la ciudad del tango. Y cuanta más prisa se tenga mas se tarda.
En los tantitantos km que hemos recorrido apenas hemos tenido dos pinchazos. Los neumáticos los cambiamos en Ecuador y los cambiamos porque estaban muy gastadas, pero ni una sola vez tuvimos que usar la rueda de repuesto. Luego en Bolivia tuvimos un pinchazo y antes de llegar a Ushuaia otro. Eso fue todo, hasta que se nos pincha una rueda en el camino al bosque de piedra, un sitio por el pasamos y se desviaba de la ruta 50 KM., yo que no quería entrar pero Philipp si, que no se “jarta” el tío, bueno pues pa dentro, pum Pinchazo, cambiamos la rueda, hacemos noche, la mañana amanece nevada y no se ve una mierda del bosque. Nos vamos. Domingo, ni una gomería, abierta. Seguimos… pum! otro pinchazo, en La Patagonia, que no hay un alma a menos de 300 Km. que hacemos volvemos a poner la rueda que se nos había pinchado la noche anterior, la de repuesto estaba reventada y como tenemos un compresor la única solución es ir llenando la rueda pinchada cada pocos Km. hasta llegar a un sitio habitado, donde nos pudiesen ayudar. Así que como en el coche de San Fernando, rodábamos unos 8 o 9 Km. parábamos corriendo a colocar el compresor llenar la rueda y otra vez a correr y así llegamos a una gasolinera. Donde no había nada, ni gasolina, solo un chico muy amable que con un poco de pegamento y un trozo de goma nos hizo un remiendo para que pudiésemos llegar al próximo pueblo que estaba a 150 Km. pero llegamos. Yo fui rezando los 150 Km. al Señor de las piedras del camino y San michelín de la calzada. Y llegamos, llegamos para descubrir que ambas llantas estaban inservibles y que en todo el lugar no había ni una sola llanta de la misma medida que las nuestras. Todo en esta vida tiene solución, pasar a la otra no. Compramos dos ruedas de otra medida o eso, o quedarnos a vivir en Trelev, que así se llama la ciudad, donde aprovechamos para lavar la ropa, mientras el Toyota estaba en el taller. De esta manera seguimos camino dos ruedas de una medida delante y otra detrás, no es lo mismo pero rueda.
Muy cerca de Trelev esta Puerto Madryn , Península Valdés, que es lugar desde donde se avistan las ballenas desde la costa. Otro espectáculo que nos brinda la naturaleza la Ballena Austral que se puede ver a pocos metros de la orilla, hay montones de ejemplares de estos mamíferos.
Pudimos ver el apareamiento de estos cetáceos, aunque yo diría más bien violación. Pues la hembra es rodeada por varios “ballenos”, para evitar ser copulada se voltea con el orificio hacia la superficie, pero claro se tiene que dar la vuelta para poder respirar la pobre y en el momento en que se da la vuelta se la benefician por turnos. Hasta tres o cuatro machos la rodean. Solo uno consigue inseminarla, y luego se largan uno la deja embarazada por doce meses y no se hacen cargo del ballenato, ni le pasan pensión, ni lo visitan los fines de semana, ni nada de nada. No me extraña que las muchachas se resistan, la copula en si no dura ni treinta segundos, en cambio el acoso y derribo puede durar horas.
Nos quedamos observando las ballenas casi dos horas, oyéndolas. Hacen un ruido de cisterna.
Y seguimos camino, hasta Bahía Blanca otro punto en la costa. No nos quedamos mucho solo almorzamos y seguimos camino. Ya empieza a estar un poco más poblado todo.
Teníamos que decidir si enviábamos el coche desde Buenos Aires o desde Montevideo. Yo no estaba por labor de Montevideo, porque aunque solo esta a 800Km. de B.A. por tierra y a un par de horas en el ferry. Yo quería dejar de rodar ya de una vez, así que le sugerí a Philipp entrar en Bs.As para pedir presupuestos de los cargueros para mandar el toyota a Casa y dependiendo ya veríamos
Entramos en la ciudad de Gardel, aunque dicen que era Uruguasho. En una ciudad de trece millones de habitantes el tráfico es una locura. Dejamos el coche y nos pusimos a caminar y caminar y caminar. La primera noche en B.A., fue la última en el toyota, la pasamos en medio de una avenida bastante amplia e iluminada. Al dia siguiente alquilamos un apartamento, encontramos y elegimos la compañía que nos llevara el coche de vuelta y nos dio tiempo incluso de hacer de turismo. Visitamos el cementerio, en el que esta enterrada Eva Perón, Evita. Nos cogia de paso, y es un lugar de culto.
Por la tarde nos fuimos a ver el apartamento, a buscar un garaje para el coche y nos instalamos. Tenemos un portero cotilla que nos abre la puerta del ascensor, y un estudiante brasileño vive con nosotros, pero se va de vacaciones a su país el lunes. Aquí es más rentable alquilar un pisito compartido que ir a un hotel. No te piden depósito ni nada y puedes quedarte lo que quieras, mínimo una semana.
Y aquí estamos dando los coletazos, solo nos quedan dos semanas en Buenos Aires y a casa. Aunque tengo muchas ganas de ver a los míos me da pena que esto se acabe. Volveremos a la vida real. Desaparecerá el instinto de buscar enchufes en las cafeterías para recargar el portátil y la cámara, tendremos que pagar la electricidad como el resto de los mortales. No tendremos que ir buscando grifos para llenar los bidones de agua, ni lavanderías. Sabremos donde vamos a dormir cada noche y lo que encontraremos al despertar. Todo pasa y todo queda. Esto quedara en nuestras memorias para siempre, espero no padecer de amnesia nunca, con lo que nos ha costado el viaje seria una putada.
Ya solo queda un capitulo mas que escribiré desde casa.
Nos vemos, de verdad.










2 comentarios
2. Agosto 2008 a las 08:51
Es una pena que se acabe, porque después de esta: ¡qué digo aventura! , ¡¡hazaña!!, va a ser muy dificil empezar la vida real. Aunque tengais cama limpia todos los días, gente alrededor, un water, papel higiénico…etc, os va a faltar ese pizca de incertidumbre que se tiene cuando uno se levanta enmedio de la nada y se busca la vida para pasar lo mejor posible, ese día en concreto. La aventura, el ingenio, el paisaje… incluso esa connivencia entre los dos después de tantas horas juntos y sólos…..
Os esperamos.
2. Agosto 2008 a las 08:53
De verdad que os esperamos, Montse, Félix, Ana, felisito y lo que venga de camino.